¿A quién le ha pasado?

Estaba tan asustada, que quise decirle a nadie por vergüenza, porque dudarían de que si realmente yo había sido correcta

Lo que más me asustaba era que se podía enterar mi jefe y hasta quedarme sin trabajo

por Francisca Ferrer Vargas, Directora de ComexMujer.cl. Consultora de comercio exterior y marketing. Publicista y Administradora en comercio exterior. fran@comexmujer.cl

Francisca Ferrer Vargas

Políticas de la empresa

Recuerdo que lo más que me pidieron era que cada correo que enviara a los proveedores debía copiar a “todo el mundo” (gerencia de ambas partes), ya que, en algunas ocasiones, se saltaban procedimientos y aparecían sorpresas que preferían evitar. Yo seguía al pie de la letra lo pedido. Además, era la primera vez que me comunicaba con alemanes en el área de negocios.

No todo el mundo es como se piensa

Transcurrido el tiempo, alguno de los proveedores tomó la costumbre de hablar por el famoso WhatsApp. Algunas otras solicitudes, por LinkedIn (yo lo encontraba de lo más normal, una red de contacto entre profesionales). Hasta aparecieron solicitudes de amistad de Facebook… y ahí ¡Pequé de ingenua!

Si algo he aprendido con el tiempo, que sinceramente me ha costado, es la firmeza combinada con la amabilidad en el trabajo. Esto lo comento, ya que cuando tienes que hacerte respetar y exigir cumplimientos de pedidos, a algunos les encanta evadir las cosas y ser concretos. Una piensa que por tener otra cultura son más directos y correctos, pero no todo el mundo es como se piensa.

¿A quién no le ha pasado?

Además, cuando eres amable y atenta, creen inmediatamente que estás coqueteando.

Por favor que levante la mano ¿A quién le ha pasado? Por favor, díganme que es cierto, porque así no me hacen sentir tan sola.

Una vez llegó a tal nivel la informalidad, que me llegó un correo de la esposa de uno de los representantes de aquella empresa germana, exigiendo que: “Por favor, no me meta en su matrimonio”. Como si ya no fuese suficiente: El envío fue desde su email corporativo (casualmente en la misma empresa de mi proveedor). Yo, la verdad, no sabía qué hacer. Estaba tan asustada, que quise decirle a nadie por vergüenza, porque dudarían de que si realmente yo había sido correcta. Pero lo que más me asustaba era que se podía enterar mi jefe y hasta quedarme sin trabajo. Menos mal no pasó a mayores.

Lo que callamos las de comex

Después de varios meses, pude contar lo que sucedió, casi me sentí guionista en un capituló de “Lo que callamos las mujeres”.

Eso sí creo que cambiaré a #loquecallamoslasdecomex (¡De inmediato a twitter!).

Mi jefe se lo tomó con tal sorpresa, que lo encontró tragicómico. Menos mal yo tenía el respaldo de las conversaciones, pudiendo demostrar que el ejecutivo del proveedor había sido quien estuvo planeando un encuentro conmigo en un hotel, cuando estuviese en Santiago. Claramente en secreto, para que nadie supiese. También, estaba ahí mi respuesta: ¡NO, gracias! ¡NO acepto!

Pero en los negocios...

Ya se estarán preguntando ¿En qué término todo esto?

En que cambiaron al contacto y yo aprendí que una tiene que ser amable y cercana con ciertas personas. Pero en los negocios, políticamente correcta.

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¡Hasta la próxima!

FRAN

#loquecallamoslasdecomex

Twitter: @FranFerrerv @comexmujer

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