¿Cómo llegué aquí?

A mis 30 era una mujer independiente, que no necesitaba de nadie para vivir la vida que quería vivir

Viví en Santiago de Chile toda mi vida, como muchas personas seguí los pasos que la sociedad nos plantea.

¿Cómo llegué aquí?

El 10 de diciembre de 2016 emprendí un viaje que jamás olvidaré, un viaje donde conocí muchísima gente, viví experiencias maravillosas y recorrí gran parte del mundo, empezando en Australia y terminando desde donde les escribo hoy, mi nuevo hogar: Bansko, Bulgaria.

¿Cómo llegué aquí? Como siempre respondo cuando me hacen esta pregunta: la vida me trajo aquí. Creo en el destino, pero también creo que uno se forja su propio destino al ir tomando decisiones conscientes y a ratos inconscientes o impulsivas y tomando las oportunidades que se nos presentan.

Más de lo que esperaba

Viví en Santiago de Chile toda mi vida, como muchas personas seguí los pasos que la sociedad nos plantea y terminé el colegio, entré a estudiar Producción de Eventos y a mis 20 años, ya estaba graduada y lista para entrar al mundo laboral, en teoría, porque en la realidad no estaba para nada lista ni preparada para enfrentar el mundo adulto, pero soy la mayor de 5 hermanos, y siempre fui el “deber ser”.

Con mi título en mano me di cuenta que no estaba segura si eso era lo que realmente quería hacer el resto de mi vida, ¿Quién realmente sabe al salir del colegio lo que quiere hacer los próximos 50 años? Entonces me fui a trabajar a la empresa familiar, una Agencia de Aduanas, mientras pensaba qué quería hacer. Pero trabajar ahí me gustó mucho, más de lo que esperaba, y decidí entonces perfeccionarme en esa área.

Me matriculé en Inacap para estudiar Comercio Exterior, la carrera me encantó y como en paralelo seguía trabajando, me resultó muy fácil entender muchos de los términos, que a veces los recién egresados los saben de memoria en teoría, pero en la práctica son más complejos de aplicar.

"My Way"

Y fue así como empecé mi camino en este rubro, trabajé en la Agencia 4 años, y luego por extraño que pueda sonarle a muchos, renuncié para tener más experiencias. Sabía que tenía las puertas abiertas para volver, entonces necesitaba otras experiencias profesionales, nuevos jefes, colegas y desafíos, para que así, si quería volver para ser la mano derecha de mi papá en la empresa familiar estaba más completa y capacitada.

Gracias a mi experiencia, mi inglés, mi educación y mis ganas de siempre dar lo mejor de mí, para seguir aprendiendo, el año 2011 fui contratada por una empresa multinacional de petroquímicos, para integrar el equipo de Logística, donde logré crecer no solo como profesional, sino también como persona. Tuve una gran jefa que fue mi mentora y creyó en mí desde el día uno. Ella vio un potencial que yo no lograba ver y que fue el que me impulsó a creer que nada era imposible para mí.

Viajé por trabajo por todo el mundo, me promovieron a un cargo que jamás pensé que podría cumplir, en el que fui muy exitosa, y que me hizo sentir valorada y empoderada. A mis 30 era una mujer independiente que no necesitaba de nadie para vivir la vida que quería vivir.

Esto no fue una decisión fácil

Pero después de 5 años ahí, me vino nuevamente la incertidumbre de qué era lo que quería hacer, y como no estaba segura, decidí renunciar a este trabajo maravilloso que me había entregado oportunidades impensadas e irme a viajar.

Les cuento inmediatamente a quienes leen que esto no fue una decisión fácil, dejar la zona de confort nunca lo es, pero por mucho miedo a la incertidumbre que todo esto me producía, sabía que era lo que tenía que hacer, no había otra opción en mi cabeza más que hacer un break en mi vida y partí.

Un Gran Mundo Desconocido

En este viaje conocí a una chica con la que hoy somos grandes amigas, y fue ella quien me mostró este gran mundo desconocido para mí de los “nómadas digitales”, personas que trabajan desde cualquier parte del mundo y solo necesitan una buena conexión a internet. Fue gracias a ella que llegué a Bansko. La vine a visitar y me enamoré de este pueblo. Y una vez que decidí que era aquí donde quería quedarme, me puse a pensar cómo lograba ganar dinero, ya que los ahorros empezaban a llegar a su fin.

Ganas y Determinación...

La mayoría de los “Nómadas Digitales” que conozco son escritores, diseñadores o desarrolladores web, con habilidades y conocimientos que yo no tengo. Entonces empecé a enumerar las habilidades que sí poseía y cómo podía empezar algo propio, que me diera un ingreso para vivir tranquila y la libertad que quería tener.

Un día algo hizo “click”… tenía los conocimientos de comercio exterior, tenía los contactos y lo más importante que todo: tenía las ganas y determinación de no volver a pisar una oficina, ni tener un horario fijo nunca más en mi vida. Así creé mi propia empresa, enfocada en un nicho en particular, donde asesoro, coordino y actúo como intermediaria en los procesos logísticos de pequeñas empresas y emprendedores que quieren importar o exportar productos, entre otros servicios.

Hay que seguir adelante y no rendirse jamás

Hace 6 meses que empecé y no ha sido fácil, nunca lo es. Se trata de un gran desafío, que requiere de muchísima metodología, disciplina y sacrificios, que estoy dispuesta a hacer. Es tentador a veces, en días como hoy, que miro por la ventana y veo la nieve caer, quedarse en el sillón viendo Netflix, pero no se vive del aire ni de la cantidad de horas que uno es capaz de ver maratones completas de Friends (ojalá ese trabajo existiese porque sería millonaria).

Hay días que son difíciles y dan ganas de abandonar esta idea, para muchos loca y volver a buscar un trabajo “normal”, pero como mi amiga siempre me recuerda, hay que seguir adelante y no rendirse jamás. Cada día, poco a poco, me voy adaptando a este nuevo estilo de vida que elegí, desarrollando nuevas habilidades, aprendiendo nuevas herramientas para comunicarme con mis clientes desde el otro lado del mundo y más importante que todo: construyendo mi propio camino, porque la satisfacción de ser mi propia jefa, de trabajar desde donde me de la gana, en pijama si es que quiero, de irme en un viaje esporádico por un par de días a mitad de semana hace que todo valga la pena.

Ser mi p... Jefa

Sigo siendo esa mujer empoderada, esta vez con más ganas que antes de comerme el mundo, y cada día siento más hambre. Me despierto cada mañana, feliz de la libertad que tengo y, como dice Carmen Castillo (@carmentuitera): de ser mi puta jefa.

“El fracaso más grande es nunca haberlo intentado” – Proverbio Chino

por Valerie Pollman

Exclusivo para ComexMujer.cl. Donde va una, vamos todas.

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