¡Denle con Todo, Mujeres!

Trabajar junto a ellas es una experiencia positiva por donde se lo mire.

Por Mauro Sánchez*

 

Soy testigo privilegiado del aumento de la cantidad de mujeres que se han integrado a este rubro, a través del tiempo.

Experiencia de "comex"

Como es sabido, estos tiempos actuales están marcados por el empoderamiento femenino y la igualdad de condiciones para ambos sexos. Aún falta mucho por hacer en ese aspecto, pero se ven señales que proyectan que, mas temprano que tarde, estos conceptos dejen de ser anhelos y pasen a ser realidades.

Desde mi perspectiva, puedo decir que el trabajar con mujeres en el Comercio Exterior tiene varios matices. Luego de años de experiencia, he podido aprender y conocer, llegando a la conclusión de que trabajar junto a ellas es una experiencia positiva por donde se lo mire.

Soy testigo privilegiado del aumento de la cantidad de mujeres que se han integrado a este rubro, a través del tiempo. Me ha tocado la oportunidad de compartir labores desde los aspectos administrativos, operativos y técnicos.

Empecé en el rubro por allá en el 2001; con 22 años, sin haber estudiado nada de nada relacionado con el “Comercio Exterior” (palabras que en ese entonces me sonaban a algo desconocido y misterioso). Gracias a mis ganas de aprender y descubrir que este rubro realmente “es lo que me mueve el piso”, logré escalar siempre en el ámbito de las agencias de aduanas.

Mi primer acercamiento para trabajar con mujeres en el “comex” fue de tipo administrativo. Fui junior en esos años, recibiendo un trato de parte de las jefas casi como protectoras, quizás dado por el hecho de que era un recién llegado y sin experiencia alguna. Tal vez, porque éramos todos jóvenes cuando yo aparecí ahí.

Las mujeres llegan a operaciones

Después fui enviado al departamento de operaciones, en donde aprendí la temática del retiro y el ingreso de las mercancías en los recintos aeroportuarios, para los tramites de importación y exportación respectivamente. Así conocí el aeropuerto y su sector de terminales de carga, que en esos años se veían poquitas mujeres en operaciones.

Fue en esos años (2002 – 2008) cuando comenzó el aumento en la cantidad de mujeres que llegaban a trabajar y hacer lo mismo que nosotros: retirar e ingresar carga, realizar tramites ante organismos públicos, atender a los clientes y generar controles de pago de servicios, además de pagos de impuestos aduaneros, lo que claramente marcó un antes y un después en el ambiente laboral operativo de las tramitaciones de carga.

De vuelta en la oficina

Finalmente, en 2009 comencé a ver la parte técnica en las agencias de aduanas. Volví a las oficinas centrales, encontrando profesionales que tenían nombres especializados, tales como ejecutivos de cuenta y pedidores arancelarios, personas que para mí eran algo lejano y casi con rasgos de divinidad. No exagero, de verdad así lo pensaba, porque se manejaban majestuosos entre los computadores, libros y teléfonos. Además, tenían ciertamente un trato muy diferente al de las otras personas que había conocido.

En dichas experiencias, he podido observar y compartir el trabajo con mujeres, concluyendo sobre algunos aspectos relevantes:

1.- El sentido de la competencia

Las mujeres con las que he tenido que compartir, tienen en alto el sentido de la responsabilidad en la gran mayoría de los casos (obviamente hay de todo y he visto de todo también), mostrando gran compromiso con las labores y responsabilidades. Además, son muy pulcras, prolijas y detallistas, dejando muy pocas cosas al azar. La paradoja se refleja entre ellas mismas, en la misma actividad, ya que se produce un excesivo celo y un dejo de envidia entre ellas mismas cuando desarrollan el mismo trabajo; no pueden evitar la comparación, e incluso, a veces, se descalifican unas a otras.

 

2.- La comprensión del medio

Las mujeres de “comex” saben hacia dónde van y qué quieren obtener (reitero, en la mayoría de los casos que he visto). Están conscientes de que los horarios no son algo tan cuadrado como en otros trabajos, al menos en agencias de aduanas (si hablamos de agencias de carga es harina de otro costal). Ciertamente el “comex” es un trabajo demandante, que exige que el horario sea asimilado en su total amplitud, de lo contrario mejor búscate un trabajo de 9 a 18:30. He visto también que las mujeres están más llanas y dispuestas a colaborar y querer aprender lo que no saben, más que los hombres, me atrevería a decir.

3.- La convivencia

La convivencia puede ser excelente cuando ellas están llanas a conversar y tocar temas hasta personales, a veces. Pero también ocurre que ellas se encierran en su metro cuadrado y no quieren que las hablen, ni que las miren, es un sazonador adicional a la convivencia diaria en el trabajo. Son cosas que se aprenden en el tiempo. Con entendimiento, el trabajo diario se hace más ameno.

Conclusiones

En conclusión, trabajar con mujeres es siempre un gran desafío. En lo personal es altamente positivo, por lo que las invito a seguir empoderándose y ganar más espacios dentro de mundo del Comercio Exterior y de todos los otros mundos, ya que pueden hacer lo que su imaginación les señale. ¡¡¡¡Denle con todo mujeres¡¡¡¡

*Sobre el autor: Mauro Sánchez ha sido Pedidor arancelario en agencias de aduanas y relator de clasificación arancelaria, para diversos cursos técnicos en instituciones de comercio exterior. email: msanchezlobos@gmail.com

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